Libro: Llama a la comadrona (Jennifer Worth)


Si sólo nos hubiésemos cruzado sin llegar a conocernos (...) las más hermosas historias de amor no tendrían significado alguno para mí. No podemos comprender aquello que no hemos vivido en carne propia.
No sé si lo sabéis, pero actualmente estoy cursando la carrera de Estudios Ingleses, y este primer semestre me he examinado, entre otras asignaturas, de una dedicada a la historia de Inglaterra. En mi manual se hablaba de pasada de las casas de trabajo (workhouses), diciendo de ellas que se crearon para dar trabajo y refugio a las clases más bajas de la sociedad inglesa, pero que todo el mundo les tenía miedo y acudían a ellas como su última opción. La casualidad quiso que entonces leyera un capítulo dedicado precisamente a estos lugares en Llama a la comadrona, y entonces comprendí completamente el por qué de ese pánico. El trato que se le daba a esas personas era abusivo e inhumano. Se me ponen los vellos de punta sólo de recordar ese capítulo.
Lo curioso es que pese a que el libro esté repleto de pasajes donde la injusticia y la amargura hacen acto de presencia, el regusto que acaba dejándote es bastante satisfactorio. La autora nos contagia su amor por su trabajo y su cariño hacia sus compañeras y las monjas del convento y finalmente te ocurre como a las mujeres cuando dan a luz: te olvidas de los malos momentos y sólo recuerdas lo bonito.

Cuando leía el libro pensé que era lógico que la hubieran adaptado como serie televisiva, porque su estructura en capítulos generalmente independientes unos de otros es perfecta para ello. Pese a ello, la figura de la narradora siempre está muy presente, haciéndonos partícipes de sus sensaciones y pensamientos en todo momento. Su evolución y crecimiento personal a lo largo de las páginas es muy alentador. Al principio es una jovencita egocéntrica y poco empática que no comprende que haya personas que dediquen su vida a Dios. Pero con el paso de los años va conociendo, queriendo y aprendiendo a respetar a las monjas del convento. Aunque yo soy atea, me ha emocionado bastante el camino hacia el descubrimiento de Dios que sufre la protagonista.
¿Cómo podía ser que para las monjas encerrara nada menos que el significado de la vida y para mí no fuera más que una pieza dramatúrgica con una buena puesta en escena?

En conclusión, os recomiendo vivamente que os leáis este libro, repleto de humanidad y amor a la vida, porque estoy segura de que os encantará tanto como a mí. Aunque sólo está comenzando el año, estoy segura de que va a ser una de mis lecturas favoritas de 2014. Un auténtico gustazo.
¿Habéis leído Llama a la comadrona? ¿Y habéis visto la serie? ¿Cuál es vuestra opinión sobre ambas?
Fuentes de las fotos:
Post a Comment